Nicaragua decidió el jueves retirarse del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en rechazo al informe de un grupo de expertos del organismo que acusa al gobierno de tener una «maquinaria de represión» e instaurar un Estado autoritario en esa nación.
Según anunció en medios oficialistas Rosario Murillo, copresidenta junto a su esposo, Daniel Ortega, «Nicaragua transmite su decisión soberana e irrevocable de retirarse del Consejo de Derechos Humanos y de toda actividad relacionada con este Consejo y todos sus mecanismos satélites».
PRESIDENCIA DE NICARAGUA / CANAL 6 / AFP
En su informe anual, publicado el miércoles en Ginebra, el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua aseguró que «el régimen de Ortega y Murillo ha transformado deliberadamente al país en un Estado autoritario» con la reforma constitucional que entró en vigor el 18 de febrero.
En el informe, sustentado en 1,500 entrevistas y el examen de 7,500 documentos, se indica que «las voces disidentes son silenciadas y la población —tanto dentro como fuera de Nicaragua— enfrenta persecución, exilio forzado y represalias económicas».
El Grupo también aseguró que el gobierno «reclutó a excombatientes, militares y policías retirados, jueces y empleados públicos» para formar un ejército de decenas de miles de encapuchados que vigilan y reprimirán a la población, como sucedió en las protestas de 2018.
Además, el Grupo de Expertos dijo, por primera vez, haber encontrado indicios de que el ejército participó con la policía y cientos de paramilitares encapuchados en la represión de las protestas, que según la ONU dejó más de 320 muertos.
Unos 30,000 encapuchados, que formaron filas en una plaza de Managua, fueron juramentados por Ortega y Murillo la noche del miércoles para unirse a otros 50,000.